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TESTIMONIO: Esto (1962), Galería Lirolay, Buenos Aires

Texto vinculado a la exposición Esto, 1962

Recuerdo vivamente la llegada al puerto: asomado a la baranda de la nave vi a mis tres socios de grupo – que se habían adelantado en el regreso– y oí a Deira que me gritaba: “¡Tenemos taller!”. La casa-fábrica de mis abuelos, entre tanto, se había vendido. Ernesto había conseguido expandirse en el edificio donde tenía su taller, extendiéndose a la parte que había sido residencia de la casa. Esta, según la leyenda, fue un regalo del general Roca a una amante suya. Luego, se había convertido en conventillo. Se encontraba en Carlos Pellegrini, entre la avenida Santa Fe y Charcas (en el tramo que ahora se llama Marcelo T. de Alvear), del lado que luego fue derribado para la prolongación de la avenida 9 de Julio. Allí nos pusimos a trabajar con el mayor entusiasmo, estimulados porque Alfredo Bonino nos había ofrecido hacer de inmediato una exposición en su galería, al igual que el matrimonio Fano, dueños de la librería y galería Lirolay. En esta última realizamos una muestra de dibujos en los que registramos nuestro encuentro con el país. La llamamos Esto. En nuestra ausencia los militares habían derrocado a Frondizi. Este acontecimiento ya me había llevado en París a realizar el díptico Argentina, en el que el concepto de ruptura de la unidad aún no estaba del todo planteado, aunque la composición ya tendía a ella. En la actualidad, creo que esta pintura, lamentablemente, ha sido dividida: cada mitad en manos de propietarios distintos. Las obras son como los hijos, uno no puede controlar su vida independiente. Pero en Esto con dibujos en tinta registramos además otro episodio acontecido poco tiempo antes de nuestro arribo: el enfrentamiento en las calles de la ciudad de dos bandos militares, los azules y los colorados.



Luis Felipe Noé. "TESTIMONIO: Esto (1962), Galería Lirolay, Buenos Aires", en Mi viaje: cuaderno de bitácora, Buenos Aires, 2015