Castellano

Sin embargo [prólogo]

Hablar con las manos y escuchar con los ojos. Así podría resumirse la interlocución cuando se dibuja a cuatro manos con alguien. A la vez, si ese alguien es Yuyo Noé, hay que contar con una suerte de inducción magnética que surge invariablemente de sus intervenciones, tanto en el plano mismo del trabajo como en la filosofía que lo anima, y que inmediatamente convierte cualquier balbuceo gráfico de su interlocutor en algo mucho más depurado, justo y, sobre todo, verdadero. Cuando dibuja, Yuyo convierte en oro negro líquido todo lo que toca. Sólo hay que estar alerta, abandonarse al devenir de su lenguaje y acompañarlo con la mayor entrega posible, con la tranquilidad de estar al amparo de un imbatible, experto piloto de tormentas.