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Presentación de Noé en Línea

Texto vinculado a la exposición Noé en Línea, 2007

Comenzar un texto sobre Noé con una cita oriental, puede resultar extraño, pero la extrañeza es una de sus cualidades; más aún cuando poco tiempo atrás fue invitado a China a disertar sobre sus trabajos. Extraña premonición del acaecer artístico. “La pintura obedece a la tinta, la tinta al pincel, el pincel a la mano y la mano al corazón del pintor”, tomado de un epítome de Shih Tao en el que se refiere a la modalidad china. La conciencia en la poética de Noé consiste en transformar el dibujo en un médium privilegiado, cualquiera sea el desafío al que se decide enfrentarse. El dibujo puede parecer una pintura por el tupido tejido de formas, que nacen unas de otras, pasando por distintos espesores donde la pintura parece un dibujo; pues arrastra las pinceladas, trazando vibrantes surcos en el lienzo, desparramada por ondulantes vendavales de líneas multicolor. Para Noé no se trata de un dibujo clásico donde se mantiene la relación de fondo y figura. Todo transcurre y se engendra en un mismo plano, y los diversos grosores de la línea habitan diferentes situaciones antropológicas, psíquicas y míticas. Mitos universales o pequeñas utopías que a veces semejan vigilias tormentosas, que liberan un torbellino incontenible de incalculables percepciones. Su fuerza nos recuerda que Arte y Vida para Noé significan lo mismo. Una realidad continua y simultánea. Caprichosas formas dramáticas se desprenden de otras figuras, como avasalladas por una ráfaga impetuosa, casi irreverente. Sus imágenes se hilvanan en serpenteantes caligrafías, de turbadores relatos que adquieren a menudo un fuerte simbolismo. […] La forma bizarra y caricaturesca de algunos rostros se puede rastrear en la lejana tradición de los dibujos del grotesco, del Verocchio o de Leonardo Da Vinci. Ese regodeo de figurante deformación no constituye en Noé un mero ejercicio formal, sino una manera liberadora de emitir formas, de larvantes y cimbreantes líneas. Una dispersión buscada, acumulativa, con la apariencia de una selva enmarañada; muestra una superficie que captura con el asedio fagocitante de una figura o planta carnívora, la descarga eléctrica que excita la mirada, poniendo en guardia al espectador. […] Tal vez para el artista se vuelve imprescindible y vital reafirmar aquella facultad de ver con los ojos de la mano, oír las voces de la mano; para describir y reescribir nuevas y latentes realidades. Sus dibujos, como en su pintura, o en sus grandes rollos de papel, se ven comprendidos por la manufactura imbuida de notable flexibilidad que refleja lo inmediato con sorpresiva fluidez. Esta metodología técnica da cuenta, al mismo tiempo, de su espontaneidad, que deviene del gesto de su lazo, decidido, incisivo, enervante, cinético, de bilioso y punzante registro, que coincide con su genio, que opera en diversos planos de significación. […] Un inventario de formas inverosímiles, historias o episodios aparentemente dislocados, se convierten, en sus últimos diseños, en citas de obras recortadas que aluden a la tradición vanguardista abstracta. Su arte, de una narrativa de apariencia inconexa, cuya única conectividad está inscripta en la plenitud de la escena presentada, constituye una representación hipersensible de detalles y eclécticas imágenes que le imprimen un sentido de irrealidad. […] El mundo contado por Noé, sus personajes y la forma de nominar sus obras son tan multisémicos, que la única forma de describirlos es con un método equivalente al del hacer creativo, y es derramando una verborragia infinita de adjetivos, que se presumen en el fluir de su contínuum pensar-dibujado para describir la dificultosa tarea cognitiva inmediata. […]
 



Laura Buccellato. "Presentación de Noé en Línea", en Noé en Línea, cat. exp., Buenos Aires, Museo de Arte Moderno, 2007