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Noescritos sobre eso que se llama arte (1966-2006)

Uno de los más importantes artistas latinoamericanos del último medio siglo reúne en este volumen su pensamiento artístico, crítico y teórico, que continúa el formulado en su primer libro "Antiestética" (1965): artículos, conferencias y textos inéditos que Noé escribió en Buenos Aires, Nueva York y París entre 1966 y 2006.

Los cuatro ejes que articulan este libro son: el arte entre la tecnología y la rebelión, arte y lenguaje, arte y poder y la ampliación del concepto de pintura.

Noescritos sobre eso que se llama arte es el testimonio teórico de “un pensamiento en estado de evolución” en el que continuamente se cruzan los temas permanentes de este artista y pensador: el caos como estructura, las relaciones entre arte y teoría, la cuestión artística en América Latina, la pintura como lenguaje artístico y la crisis de la imagen simbólica.


EL ACTO DE PINTAR

¿Qué es pintar? Esta pregunta está implícita cuando hablamos de la pintura tanto propia como ajena. ¿Qué es el acto de pintar? ¿Qué está haciendo uno cuando está pintando además de hacer un objeto que se llama cuadro y que se colgará eventualmente en una pared? ¿Es que existe ese “además”? Sí, por cierto que sí... Pero, ¿siempre? ¿Y qué es? [...] ¿Qué sorpresa es la que queda allí grabada en el cuadro, la del pintor frente al mundo o la del pintor frente a su propio acto de pintar, ya que es consciente de lo que va haciendo en la medida en que va pintando?

[...] La pintura, incluso la más figurativa, es abstracta: siempre nos refiere a ella misma, aun cuando nos esté hablando de lo que nos rodea. Pero, paradojalmente, por ello mismo, la pintura –o mejor dicho el pintor a través de la pintura pero, en definitiva, la pintura– presta su alma a los objetos que representa y parece de este modo revelar el alma de esos objetos. [...] La pintura da vida a lo que nombra (representar es nombrar) y nombra a lo que da vida (aunque no sea una representación). El lenguaje de la palabra, en cambio, no llega a dar vida con sólo nombrar. Necesita de muchas palabras.

[...] La pintura es un silogismo intuitivo infinito.

II

Me sorprendí cuando leí estas reflexiones de Hegel: “La superficie sobre la cual la pintura hace aparecer los objetos ofrece por ella misma la posibilidad de crear ambientaciones, relaciones y combinaciones de todo tipo y el color exige que a la particularización de la apariencia corresponde una particularización del interior”. Ese imponderable de la pintura (manifestado por la relación entre el espacio y color y entre los diferentes espacios y los diferentes colores entre sí) que llama Hegel “principio de interioridad” y que define diciendo que el principal contenido de la pintura es la subjetividad en sí misma, lo lleva a esta conclusión: “Por esta orientación hacia el alma –que se manifiesta por la difusa tonalidad alrededor de los objetos exteriores que crea una atmósfera especial– la pintura se distingue esencialmente de la arquitectura y de la escultura y se aproxima a la música, constituyendo así una etapa intermedia entre las artes plásticas y las artes sonoras”. Los lingüistas dirían después que la pintura –más allá de la representación– puede llegar como la música a referirse a sus propios términos. En el caso de la pintura: línea, espacio y color.

Un siglo después Kandinsky, tratando de entender el principio de “la necesidad interior” de la pintura y la interioridad de cada color –consciente de que cada arte, gracias a su propia particularidad, llega a ser capaz de expresar aquello que solamente él está calificado para decir– señala que si bien la música es por excelencia el arte que expresa la vida espiritual del artista, la pintura ofrece al espectador una ventaja que la música no posee: el efecto masivo e instantáneo del contenido de una obra.

III

¿Qué es pintar? Es una manera de ir sabiendo aquello que uno piensa que de otra manera no puede saber, dado que pensamiento y lenguaje están intrínsecamente unidos. Al revés del pensamiento construido con palabras –que parte, por lo tanto, de conceptos concretos para llegar a abstracciones– la pintura parte de abstracciones para llegar a concreciones.

¿Qué es pintar hoy día? Es ir pensando a través de la pintura sin tener prejuicios sobre lo que ella debe decir y lo que debe ser (sean esos prejuicios figurativos o abstractos) y por encima de todos los códigos particulares y con la experiencia de todos ellos. El único objetivo del acto de pintar es la manifestación del “principio de interioridad”.

* Texto del catálogo de la exposición Noé en la Galeria Vermeer, Buenos Aires, 1984