Castellano

Diálogo entre el periodista y el pintor

I- ¿Se acuerda de mí? Nos conocimos en enero de 1966 cuando yo escribí el prólogo de la exposición que hizo entonces en la galería Bonino de Nueva York.

II- Sí, lo recuerdo. Yo creí que usted era crítico de arte. En cierto modo usted me condujo a que dejara de pintar por nueve años. Era cuando yo pretendía asumir el caos por medio de instalaciones complejas, pero usted me hizo ver que yo oponía tan sólo partes de mí a partes de mí o sea que todo se unía en mi propio yo. Como además todo era tan complicado tal como lo planteaba dejé de hacer obra por un tiempo.

I- O sea que no soy del todo culpable. Pero en realidad nos conocimos antes, cuando usted quería pintar pero sólo se animaba a ser periodista. Eso fue entre 1955 y 1961. Hasta que usted ganó la beca francesa y se fue a París y me mandó al diablo. Se creyó pintor.

II- Sí, pero me vengué cuando escribí la Antiestética en 1965.

I- ¿Ah, sí? ¿No la había escrito yo?

II- Bueno, al fin y al cabo estamos siempre juntos.

I- Pero, ¿no era que yo no lo veía a usted desde 1966?

II- Yo lo voy a reconocer a usted cuantas veces quiera, o sea que lo ignoraré también cuando lo desee.

I- Sí, pero por cierto que usted ha hecho muchos prólogos a otros firmando con mi nombre.

II- Es el mío.

I- No. Usted se llama Yuyo Noé y yo Luis Felipe Noé.

II- Sin embargo siempre firmo mis exposiciones como Luis Felipe Noé.

I- Sí, pero a usted nadie lo llama Luis Felipe. En todo caso Felipe.

II- Detesto que me digan Felipe. Yo me llamo Luis Felipe. En todo caso tolero que me digan Luis.

I- No, el que se llama Luis Felipe soy yo. Y a nadie me discute ese nombre porque sólo existe cuando firmo.

II- En eso coincidimos, porque Luis Felipe sólo existe para los catálogos porque en realidad soy Yuyo. […]

I- Bueno pasemos a otra cosa. [] ¿Cuándo comenzó a concebir esta serie pictóricamente?

II- ¿Es que hay otra concepción anterior al hecho de pintar?¿Es que algo se puede enunciar antes de formularse lingüísticamente? Lo único que puedo decirle es que yo estaba en ese momento leyendo El ojo del quatrocento de Michael Baxandall y tomaba conciencia de que la perspectiva renacentista era una proyección abstracta que se poblaba de personajes. Por lo tanto, a cualquier otra abstracción (o sea, desprovista de referencias inmediatas) le podía pasar lo mismo. Comencé a juguetear ritmos pero este juego dio lugar de inmediato a que se poblara de mi mundo interno, que no es otro que el que me rodea, o sea el externo.

I- ¿Le gusta hablar paradójicamente?

II- Chocolate por la noticia, ¿no me lo enseñaste vos? Porque ya podemos dejar la fórmula del respeto y tutearnos ¿no?

I- Está bien. Terminemos con esta farsa.

II- ¿La del prólogo?

I- ¿Y por qué no? Pero antes desearía que me aclarase algo. Tengo entendido que el 3 de noviembre inaugura en la galería Rubbers. ¿Por qué hace dos exposiciones en lugar de una sola, ya que se trata de una sola serie?

II- Usted juega con mi paciencia.

I- ¿No era que nos tuteábamos? ¿Por qué se exaspera cuando no puede contestar claramente algo?

II- ¿Usted cree que yo tengo sentido de la medida?

I- No.

II- Entonces, ¿por qué me lo pide?

I- No. Solamente quiero entender.

II- “Creced y multiplicaos” y ¿qué pasa cuando ya uno está bastante crecidito y la obra se multiplica?

I- Yo observo que esta serie no es unívoca. Algunos cuadros parecen constructivos...

II- Lo contrario. Son desconstructivos. Pero admito, y aquí le acepto que el que desconstruye, construye. Otros están hechos, en cambio, con exceso de tela; arrugas por todas partes. Parecen la cama matrimonial cuando uno se levanta: pliegues y repliegues.

I- Y otros tienen una carga expresionista simbólica.

II- No creo. Pero aceptaría la clasificación únicamente si se tiene en cuenta que el hombre o la mujer que contemplan no ya mis cuadros, sino la realidad que testimonio a mi manera en mi obra, no tiene más remedio que resignarse aunque trate de luchar contra ella. Esta actitud reinvierte lo expresivo y simbólicamente se calla en palabras.

I- ¿Allí comienza la pintura? ¿Surgen las imágenes?

II- Sí, por atragante, lo innominado. [...]

I- ¿Tiene algo más que decir?

II- Espero, ¿nos tuteamos?

I- Es imposible la distancia entre nosotros, somos una misma persona.

II- Ya es bastante bueno. Dos pueden entenderse. Yo creía que éramos un colectivo lleno de gente.

I- ¿Resignado?

II- Como pueda. Mientras exista el color hay esperanza.

I- Mientras exista la palabra también.

I- Cada uno con lo suyo.

I- Pero somos uno solo.

II- ¡Ah! Me olvidaba.

Diálogo entre el periodista y el pintor