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Declaración grupal

Cuando en 1961 se programó la muestra Otra figuración nos preocupamos por reunir a los pintores que estuvieran vinculados con esa búsqueda de una nueva imagen del hombre en la que nos encontrábamos trabajando desde dos años antes. Sólo pudimos exhibir entonces a los que allí figuraron –además de nosotros cuatro, Carolina Muchnik y Sameer Makarius–.

La exposición posibilitó una mayor comunicación entre nosotros y, pese a las diferencias individuales, sentimos la necesidad de reiterarnos en exhibiciones de conjunto, más que por el horizonte común que nos une, por el hecho de no contar incluso hasta el año pasado con interlocutores identificados con nuestras búsquedas en el ambiente plástico del país.

Hoy, a dos años de aquella muestra, vemos con satisfacción el intento de muchos por seguir el mismo camino, en la medida en que creemos que este contribuirá a la formación de una imagen que será nuestra. Pero conviene reiterar que lo que se ha dado en llamar “nueva figuración” a falta de otro nombre no debe confundirse con las modas. Lo que hemos buscado, lo que buscamos, implica el riesgo del ejercicio de la libertad creadora. El que se someta a formas por las que hemos transcurrido corre el albur de no entender el camino y convertirse en mero repetidor (aun cuando las perfeccione) de apariencias que como tales carecen de sentido.

Lo fundamental de nuestras coincidencias es la convicción de que la única forma de aventurarse en el arte es la de aventurarse en el hombre. Una pintura con “seguro de vida” nunca logrará ese fin propuesto. Si creemos en nuestra posición, creemos, mucho más aún, en el espíritu con que estamos en ella, espíritu que se da también en otros caminos.